Equipo de OACNUDH en una visita de campo. Están sentado en escritorios, con sus espaldas a cámara, viendo hacia un grupo de comunitarios y comunitarias. Se encuentran conversando.

Hablemos de Igualdad

El Día de los Derechos Humanos este año está centrado en la igualdad, con base en lo proclamado en el artículo 1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”.

Construir sociedades más igualitarias e incluyentes es un anhelo que compartimos como humanidad.

Para hablar sobre igualdad debemos partir del contexto: los indicadores sociales en Latinoamérica han llevado a la Cepal a calificar al continente como la región más desigual del mundo, situación que se agrava debido a los efectos de la pandemia de covid-19. Esta realidad no es ajena a Guatemala, donde seis de cada diez personas experimentan la pobreza multidimensional, la cual afecta particularmente a los pueblos indígenas y las comunidades rurales.

Las desigualdades van más allá de mediciones en términos de ingresos o riqueza; abarcan también las brechas en las oportunidades para acceder a servicios como la educación y la salud, pero también a la libertad de expresión, la participación o un salario decente, entre otros —que son todos derechos humanos—. Además, impactan de manera diferenciada a quienes afrontan mayores condiciones de vulnerabilidad como niñas, niños, jóvenes, pueblos indígenas, personas con discapacidad, mujeres, personas LGBTI o migrantes, entre otros.

Las desigualdades no son inherentes a la naturaleza humana. Tampoco son inevitables, sino resultado de diversos factores; por lo tanto, podemos y debemos trabajar por reducirlas. Construir sociedades más igualitarias e incluyentes es un anhelo que compartimos como humanidad, pero también un compromiso basado en las obligaciones de derechos humanos que han asumido voluntariamente los Estados en distintas partes del mundo. Un mapa de ruta para contribuir a lograrlo es la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que representa el compromiso de los Estados miembros de la ONU para erradicar la pobreza, poner fin a la discriminación y la exclusión, y reducir las desigualdades para “No dejar a nadie atrás”.

¿Qué significa no dejar a nadie atrás? Es atender prioritariamente a quienes se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad, y abordar las causas estructurales que originan la desigualdad e impactan en la vida de las personas incluso por generaciones. Implica pasar de una visión asistencialista a un enfoque donde las personas son titulares de derechos que deben ser garantizados y protegidos por los Estados.

Bajo esta óptica, se busca avanzar hacia una igualdad sustantiva que aborde las relaciones desiguales de poder y de acceso a oportunidades, identificando y eliminando patrones de discriminación y exclusión que pueden existir en las leyes, las políticas o incluso en prácticas y costumbres arraigadas en una sociedad. Distintos estudios muestran cómo las acciones dirigidas a garantizar los derechos humanos impactan en la reducción de la desigualdad. Por ejemplo, un informe reciente del Relator Especial de la ONU sobre extrema pobreza, Olivier De Schutter, evidencia cómo las mejoras en el acceso a la educación, la alimentación y la salud de niñas y niños son claves para romper los ciclos de pobreza y lograr que alcancen un nivel de vida adecuado en la edad adulta.

La adopción de un enfoque de derechos humanos en las políticas, programas y acciones dirigidas a superar las brechas de desigualdad también requiere garantizar la participación efectiva de la sociedad, particularmente de quienes afrontan mayores condiciones de vulnerabilidad y que a menudo quedan relegados en la toma de decisiones sobre cuestiones que les afectan.

Que la conmemoración de este día sea motivo para reflexionar, pero sobre todo un llamado a actuar para superar las desigualdades, garantizando los derechos humanos y una vida digna para todas las personas. La igualdad es una premisa central para alcanzar un desarrollo humano sostenible, fortalecer la cohesión social, prevenir conflictos e impulsar el crecimiento económico, como lo han evidenciado distintos estudios. ¿Acaso no es este el camino correcto?

Lee la columna en Prensa Libre.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll to top
The owner of this website has made a commitment to accessibility and inclusion, please report any problems that you encounter using the contact form on this website. This site uses the WP ADA Compliance Check plugin to enhance accessibility.
Skip to content